Reflexión básica sobre los impuestos

REFLEXIÓN BÁSICA SOBRE LOS IMPUESTOS

RENTA

Hace unos días me encontré con una de las mejores  asesoras fiscales que conozco. Venía de dar una clase en una prestigiosa Universidad privada de Madrid.

Estaba pensativa.

  • ¡Todos los alumnos son socialistas!
  • ¿Y eso?
  • ¡Todos piensan que los impuestos son para redistribuir la riqueza! Para quitar a quien gane más y dar a quien gana menos. ¡Nadie lo duda!

¿Tampoco lo duda usted, querido lector? Si es así y no es usted un iniciado, me gustaría contarle ciertas cosas básicas.

Los impuestos existen para sostener las cargas públicas, no para redistribuir nada. Si no hubiera Estado, ¿habría impuestos? No. Pues eso.

Imagine que el Estado prestase servicios a todos por igual (lo que, como sabemos, nunca ocurre), y que existe un único impuesto. ¿Cómo podría ser éste?

Pensemos en tres formas básicas:

  • “A escote”, como los grupos de amigos. Cada ciudadano pone la misma cantidad, porque se entiende que se beneficiará más o menos igual que el resto.

Parece justo. Todos pagan igual, ya que los bienes públicos favorecen a todos por igual.

Los impuestos serían reducidos, pues tenderían a limitarse a lo que los ciudadanos de renta más modesta pudieran pagar sin excesivo quebranto.

Hay quien no podría pagar ni eso. ¿Serían excluidos del uso de bienes públicos? Quizá no fuera siquiera posible, pero, de serlo, algún buen amigo podría costeárselo. O todos, si nos ponemos de acuerdo.

  • Impuestos proporcionales: Cada ciudadano paga según lo que gane. Pongamos un 20%: Si gano 10.000 euros, pago 2.000. Si gano 30.000. pago 6.000. Y así.

No es una solución justa desde el punto de vista del sostenimiento de las cargas públicas: los que ganan más, pagan más, pero no se benefician más que el resto.

Sin embargo, los impuestos son igualmente gravosos para todos: se paga la misma proporción de la renta. Si “lo justo” no es repartir igualmente las cargas, sino hacerlo en función de la renta de cada uno, esto es más justo. Suponiendo que el Estado ayuda a todos por igual, esta fórmula favorece a lo que menos ganan.

  • Impuestos Progresivos

Es lo que, en teoría, tenemos. No solo paga más el que más tiene, sino que paga un mayor porcentaje de su renta. Puede llegar a un extremo en el que de cada cien euros que gane pague más de la mitad en impuestos.

¿Le parece esto lo más justo? En una sociedad sana, el más adinerado se esfuerza con frecuencia en ayudar a las obras públicas o a los más desafortunados. Se llama filantropia. Pero, ¿qué ocurre si se le reprocha su fortuna y, además, se le obliga a pagar más?

Ocurren muchas cosas de las que hablaremos otro día. Pero no solo se pide más al que más gana: se le castiga. Se desincentivan los esfuerzos adicionales.

Lo preocupante es que ni siquiera se cuestione lo que es resultado de décadas de experiencia socializante. El Gasto Público tiene un efecto redistributivo, pero tiene su razón de ser en el mantenimiento de los servicios públicos esenciales – justicia, seguridad, defensa y cuantos otros quieran añadir – Los impuestos pueden tener efectos redistributivos – según se articulen -, pero no son para redistribuir. Son para pagar los servicios públicos. Y, como son coactivos, el modelo que se adopte no solo tiene repercusión en la financiación del Estado, sino también en la economía, la convivencia y la moral pública.

El asunto de los impuestos es muy discutible. Pero si la mayoría de la gente entiende que no son una forma de pagar los servicios públicos, sino de ejecutar una especie de “justicia pública” castigando a los que más ganan y beneficiando a los que menos… tenemos un problema.

Y es que me temo que esa estupenda asesora fiscal tenía razón: el razonamiento de la gran mayoría de los jóvenes – y de la mayoría de la población – parte de premisas netamente socialistas. Por eso tenemos gobernantes socialistas, sean de derechas o de izquierdas.

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3 thoughts on “Reflexión básica sobre los impuestos

  1. Jubilado, mi pensión está “recortada”. En activo coticé sobre los emolumentos que percibía; ahora, pasivo, recibo un máximo que no se corresponde con lo detraído.
    Me parece un caso más de “castigo” por haber sido funcionario a, previo estudio, oposición y ejercicio profesional durante 50 años.
    ¿Soluciones? Uno evidente es reducir los gastos del Estado, que no eliminar, entre ellos las subvenciones que tanto vician el esfuerzo personal y social.

    1. El sistema de reparto es una estafa. A usted se le ha obligado durante años a cotizar. El resultad de esa cotización se ha gastado en otros. Es discutible que se le obligue a ahorrar de esa manera, pero un robo que ese ahorro se gaste en otros.

      La pensión que usted cobre nada tiene que ver con su cotización – la ha gastado en otros -sino con decisiones políticas. Cuando algún día “se la suban” lo harán, encima, omo gesto de generosidad buscando su agradecimiento. Nauseabundo.

      Además, la inflación – que no es más que el aumento de la cantidad de dinero decidido por los políticos para sus fines – ha hecho que su pensión tenga menos poder adquisitivo.

      Reducir los gastos del Estado es obligado. Pero también desmontar un sistema de pensiones que es una simple estafa.
      Un saludo. Gracias por seguir el Blog y por comentarlo.
      Asís Tímermans

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