La verdadera crisis

ImagenEn el triste ambiente político de España, es difícil apoyar con entusiasmo alguna idea, persona u organización. Todas parecen desacreditadas, sea por méritos propios o por contagio del lodazal en el que se baña todos los días la opinión pública.

Los matices siempre existen, y no todos los políticos ni los partidos son iguales. Pero los periodistas que sistemáticamente silencian las vergüenzas de los partidos afines y recitan sin descanso las de los adversarios no son buenos periodistas. Y, con frecuencia, son simples mercenarios.

Es urgente cambiar lo que nos ha llevado hasta aquí. Desde hace años funciona una dinámica por sí sola: un sistema institucional que derruye la idea de España; una corrupción que desacredita la democracia; una manipulación política de la economía que pervierte la libertad económica; un pensamiento único colectivista contrario a la idea de responsabilidad y derechos individuales, que impide siquiera concebir la libertad como solución.

Respeto y admiro el compromiso y la militancia sincera. Pero hoy más que nunca los que se interesen por la política deben librarse del control de las oligarquías políticas y pensar por sí mismos. Dentro o fuera de un partido político.

Se han creado unos mecanismos que, por sí solos, conducen a disminuir o eliminar los valores que hacen que los pueblos prosperen. Cada día nos acercamos un poco más a la ausencia de libertad y la pobreza moral y material. Desmontar esos mecanismos debería ser el principal objetivo de la acción política.

Hoy, ninguno de los partidos que conforman el sistema siguen esa senda. Ni siquiera admiten una crisis que no es económica ni política. Se limitan a capear el temporal, creyendo que cuando amaine todo volverá a funcionar. Se equivocan. Hemos institucionalizado los mecanismos políticos, culturales, sociales que nos llevan al desastre. La crisis puede ser una oportunidad para cambiarlos o para acelerar su devastadoras consecuencias. Solo depende de nosotros.

Alguien levantará banderas que nos harán estremecer. Mientras, los grandes partidos y los periodistas mercenarios caminan entre las estrategias de  Bárcenas, el saqueo de los ERES o las mafias nacionalistas. Sordos y ciegos, no escuchan ni ven lo que no quieren ver ni escuchar. Solo cobran por hablar.

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2 thoughts on “La verdadera crisis

  1. Asis,realistas pero hay que creer en un Pais que siempre demostró salir fortalecido cuando fué necesario. Hay todavia buenas gentes, políticos, periodistas, periodicos, deportistas, escritores, universitarios, trabajadores, profesionales que creen en el País España. Y la Jefatura del Pais, todavia tiene muchas cosas que hacer. Pero me ha gustado lo que dices.

    1. Hola. Estoy de acuerdo contigo en todo menos en lo de la “jefatura del país”. Si hay una profunda crisis, que no es sólo económica ni presupuestaria, lo primero es reconocerlo, ser consciente de ello. La “jefatura”, en mi opinión, sólo trabaja para mantener el sistema que nos ha llevado hasta aquí. Son como parásitos intentando mantener vivo el organismo al que agreden.

      Es, en todo caso, tema complejo. Gracias por leerme y comentar. Un abrazo.

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