La única obligación de Aznar

Aznar

Aznar no es un “outsider”. Gana mucho dinero. Su mujer es alcaldesa de Madrid. Vive bien. Es tan posibilista como cualquiera. Y no se le ocurre cuestionar los fundamentos de un sistema del que es parte y  ha contribuido a cimentar. Aunque en su tiempo tuviese gestos de oposición a alguno de sus peores aspectos.

No se enfrentó a determinadas actividades de la Casa Real. No depuró los servicios de inteligencia ni la estructura policial del tiempo del GAL. No se opuso a la limpieza lingüística en Cataluña ni a la ingeniería social que está desarrollándose con diferentes intensidades en muchas regiones españolas, ni intentó cambiar el sistema que la alberga. Lejos de remediar la falta de democracia interna de los partidos, ejerció en el suyo un poder absoluto. Y ni siquiera se empeñó en extender en la sociedad española los valores de libertad que decía admirar en personajes como Thatcher y Reagan que sí lo hicieron en Gran Bretaña y Estados Unidos.

Aznar creyó que la seriedad, el trabajo y la honradez que imprimió al Gobierno – que salía de la época de la peor corrupción imaginable – bastaría para conquistar a la sociedad. Se equivocó.

Aznar puede y debe difundir sus opiniones. Criticar lo que considere erróneo en la política del Gobierno. Contribuir a recuperar la esperanza. Provocar un fructífero debate en el erial ideológico en el que nos movemos.

Pero solo tiene una incuestionable obligación moral. Algo que no debería  dejar de intentar un solo día de su vida. En 2004 asesinaron a 200 personas por él. Contra él, aunque no solo contra él. A él le dieron el Golpe de Estado del 11M.

No puede decir, con Bermúdez, que algunas cosas es mejor que no se sepan. No puede seguir instalado en el resignado victimismo, y menos fingir que aquello no fue con él. Era el responsable de los trenes, de los policías, de los servicios de inteligencia. De los que ocultaron pruebas. De los que las crearon. De todo.

Debería, quizá, pasar unas horas con algunas de las víctimas de la masacre para recordarlo. Para recordar su obligación. No piden un consuelo imposible. Piden justicia.

Si no es capaz de pelear por lo único por lo que tiene la obligación moral de pelear, debería callar, recluirse en sus lujosos cuarteles de invierno. Y dejar que algunos olvidemos que él era el Capitán del barco cuando unos criminales asesinaron a doscientas personas para dominarlo.

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6 thoughts on “La única obligación de Aznar

  1. Especialmente tiene esa obligación porque fue él quien lo encubrió y porque esos terroristas de Estado a quienes encubrió están en el poder y siguen destrozándolo todo. Contra lo que comúnmente se cree, fue Aznar quien lo encubrió inventándose la pista islamista en la conferencia de prensa de Acebes de las 20:20 h del día 11. Así lo confiesa el propio Aznar en la Comisión de Investigación, presumiendo de ello, “hasta 17 veces” insiste. Y añade que “contra el criterio de los mandos policiales”, dejando claro que la falsa versión oficial islamista es una decisión política suya. Pero como es algo aparente paradójico la gente no se quiere enterar. La cuestión es saber porqué lo hizo. Lo más probable es porque fuera chantajeado. En este probable caso. ¿qué chantaje y quien le chantajea? Le chantajearían los autores, a quienes tiene que conocer. El tipo de chantaje es muy probable que fuera relacionado con el mismo atentando, con atribuirle su autoría, como expresamente le responsabilizaba el editorial de El País del día 12 para el caso de que a los falsos islamistas le añadiera Aznar los falsos etarras, supuesto en que la consecuencia del atentado quedaría en tablas políticas. Curioso que en su entrevista en A3 relacionara a Prisa con Berlusconi, cuyo hombre fuerte está condenado por relaciones con la mafia y acusado prescrito de atentados terroristas. Del Uttri, integrado en una organización de origen y esencia española, obra controlada realmente por separatistas catalanes, que ahora parece manejar directamente a El País con su nuevo consejero delegado. Como no la limpie el Papa…

    Claro que en este mundo de telediarios del poder y censura intensa, lo que es paradójico, lo que está más allá de las apariencias, aquello que para verlo hay que salirse de la caverna, que decía Platon, parece vedado a la inteligencia, encontrando solamente gracietas y risotadas, el tonto colectivo que todos llevamos dentro y nos estimulan.

    1. Lo único que tengo claro es que agentes españoles ocultaron y falsificaron pruebas, y que la masacre nada tiene de islamista. Ya he dicho la responsabilidad creo tienen Aznar y todo su entorno. Sea cual sea la verdad, su obligación es revelarla. Aunque las consecuencias de hacerlo le barran. Saludos.

  2. Estais confudidos con el sentido de la palabra responsabilidad. Si no la demuestra uno mismo, es estúpido pretender que otros si lo hagan.
    El 11m fue un buen ejemplo de ello. Todos esos millones de personas que salieron a la calle a protestar. ¿Contra que protestaban? ¿Acaso sabemos hoy lo que paso?

    1. Sabemos bastante de lo que pasó. Pero creo que los que gobernaban esos días tienen una especial responsabilidad en ayudar a desvelar la verdad.

      No apelo a los que usaron la masacre como arma política. Son lo más despreciable del mundo.

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