CUANDO EL PARO BAJA EN 100.000 PERSONAS

QUÉ HACER Y QUÉ DEJAR DE HACER PARA CREAR EMPLEO

Fatima-Banez-nueva-ministra-Empleo-Seguridad-Social (1)

http://www.libremercado.com/2013-06-04/el-paro-baja-en-casi-100000-personas-en-mayo-1276491942/

Siendo aún líder de la Oposición, un periodista preguntó a José María Aznar: ¿Cuántos puestos de trabajo crearán si llegan al Gobierno?. Respondió en su estilo serio y áspero: Los gobiernos no crean empleo. Lo crean los ciudadanos.

Decirlo no era fácil. En 1982, el PSOE había llegado al Gobierno tras prometer que crearía ochocientos mil puestos de trabajo. El Partido Comunista corrigió la propuesta electoral: el Gobierno debería crear un millón doscientos mil puestos de trabajo.

El PP no es precisamente un nido de peligrosos libertarios. Pero hubo un tiempo en el que se atrevió a difundir una idea básica, aunque poco conveniente para los políticos profesionales: los gobiernos no crean empleo. Tienden a destruirlo, extrayendo coactivamente recursos de los ciudadanos – impuestos – para sus programas políticos.

Cuando la acción gubernamental es mínima, y los fondos se dedican fundamentalmente a garantizar los derechos individuales y el cumplimiento de los contratos, la destrucción de riqueza que implican los impuestos se ve compensada por las ventajas de contar con un marco estable para las actividades económicas. Y para la vida cotidiana.

El ataque se sensatez duró poco en el PP. No es, en esto, distinto del PSOE:  cuando el desempleo aumenta, es culpa de la crisis, de los empresarios codiciosos, las malvadas multinacionales, el neoliberalismo salvaje…  Pero cuando se reduce el desempleo, es el Gobierno el que “crea empleo”.

Me alegra la reducción del desempleo anunciada hoy. Me angustia que sea una gota de agua en un océano de dificultades económicas y vitales. Me desespera que ni los políticos ni la mayoría de los ciudadanos entiendan la naturaleza del problema: ayer, hoy y mañana, los ciudadanos, buscando mejorar su condición, ofrecen productos y servicios en un mercado complejo. La dificultad natural de ganarse la vida se ve aumentada por impuestos, costes laborales, regulaciones y prohibiciones infinitas que con frecuencia hacen fracasar sus proyectos. Otras disuadirles de intentarlo.

Antes de preguntarse qué hacer para crear empleo, el Gobierno debería preguntarse qué dejar de hacer para crear empleo. Dejar de cobrar impuestos excesivos, que son casi todos. Dejar de regular lo que funcionaría bien por sí solo. Dejar de proteger a quienes se protegerían con éxito. Dejar de buscar mil y una formas de justificar su propia existencia.

Casi todas las medidas de fomento del empleo consisten en exenciones: dejar de imponer a un determinado grupo durante un tiempo parte de los impuestos, cotizaciones, obligaciones y prohibiciones que se pide a los demás. Dejar, en suma, de perjudicar la creación de riqueza, el libre intercambio de bienes y servicios.

Es entonces cuando el avispado político se pregunta: ¿y si aplicase estas exenciones… a todos todo el tiempo?

Qué desastre – piensa para sí el político -. Si eso funcionase…¡Yo me quedaría sin trabajo!

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