RAZONES PARA FIRMAR EL “MANIFIESTO POR UNA NUEVA LEY DE PARTIDOS”

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La gente ha de poder confiar en personas. Hablar con ellas. Enfadarse y cambiar de opinión. Sentirse parte de un partido político o cualquier otra organización sin tener que aceptar ciegamente todas y cada una de las decisiones de sus líderes. Defender libremente posturas discrepantes sin temor a ser por ello apartados o discriminados.

Los partidos políticos españoles son organizaciones autoritarias. Al militante no solo se le  exige disciplina, sino fe ciega en el líder y conformidad plena con cada una de sus decisiones. Discrepar en público de las decisiones del líder supone la exclusión. Incluso opinar está tácitamente prohibido en muchos casos.

El sistema actual es perverso y poco democrático. Pero, además, dará lugar con facilidad a liderazgos populistas, dentro o fuera de los actuales partidos, que acaben con los rasgos democráticos de nuestro sistema y pongan en peligro el Estado de Derecho y las libertades individuales.

En España no hay un debate serio, profundo y civilizado sobre cuestiones políticas. Ni sobre cualquier asunto público relevante. Gran parte de la causa es que los Partidos Políticos, que deberían promover esos debates, son solo instrumentos de poder.

Las consecuencias de esta situación son muy graves. Parte de los males que sufrimos  vienen de ella. Pero el futuro solo puede ser peor si no promovemos los mecanismos para mejorar, debatir, avanzar y articular soluciones en el ámbito público.

Por eso, y por muchas cosas más, firmo la petición de Reforma de los Partidos Políticos que hoy se presenta. Y animo a su firma y difusión.

http://porunanuevaleydepartidos.es/

http://www.change.org/es/peticiones/el-congreso-de-los-diputados-queremos-pedir-una-nueva-ley-de-partidos-pol%C3%ADticos

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6 thoughts on “RAZONES PARA FIRMAR EL “MANIFIESTO POR UNA NUEVA LEY DE PARTIDOS”

  1. Gracias por ponerlo. Firmado.

    Yo tengo una experiencia personal, creo que sumamente ilustrativa. Siempre he estado alejado de los partidos (y del voto). Tras años en el extranjero, volví en 2005. Y España me pareció una locura. Y pensé que había que arrimar el hombro. No sé, contribuir algo antes de protestar. Y me apunté al partido de Rosa Díez (eso es lo que es UPyD), desde antes de que existiera como proyecto.

    El ambiente era este:

    La democracia en los partidos

    Resalto:

    Es cierto que los estatutos de los partidos garantizan muchos derechos a los militantes e imponen numerosas limitaciones a los cargos, pero la inexistencia de competencia interna en forma de oposición reconocida, y la coincidencia de las funciones de juez y parte en los mismos círculos de poder, suelen dejarlas en nada. Todos los esfuerzos se dirigen a reforzar el monolitismo y a excluir a los disidentes, prioridad que a la larga redunda en el empobrecimiento intelectual de los cargos partidarios, cooptados entre la afiliación más sumisa y más ansiosa de disfrutar la carrera política que sólo el partido -el aparato- puede darle.

    El mismo firmante del artículo, Carlos Martínez Gorriarán, se convirtió en el gran látigo de herejes, y conductor leninista de un chiringuito enteramente particular – al servicio de la divina. Del artículo del ABC, reflejado arriba, pasó al “queremos votos, no afiliados”. Y al “sería absurdo que el partido reflejara el sistema democrático, con partidos dentro”. O sea, de la “oposición reconocida” que pedía antes de tener un partido, al más totalitario monolitismo – dedicado a cortar cualquier cabeza que piense por su cuenta. Y hablo de cortar las cabezas, tras rosarios de insultos feroces -como de psicópata- escritos en su blog de Basta Ya. Luego cerró y borró el blog, de pura vergüenza. Justo cuando empezaban a preguntarle qué pasaba con las denuncias presentadas contra sus apparatchiks, que ingresaban selladas en la oficina del partido, pero se quedaban en el limbo, para siempre jamás.

    Un cachondo, el Gorri. Inventó -o poco menos- el término “selección negativa”, para describir lo que ocurre dentro de los partidos que tienen los cojones de llamar “tradicionales” en UPyD. Solía describir minuciosamente la técnica. Supongo que solo estaba memorizando, para que luego le saliera fácil y de corrido.

    Y no es nada personal. Yo me fui mucho antes de que me echaran, al primer atropello excesivamente indisimulable que vi.

    Y eso en un partido que va de “regenerador”. Imaginemos los “normales”. No, desde dentro es imposible que limpien la cacicada chiringocrática que tienen organizada. Por eso son imprescindibles -aunque inútiles- iniciativas como la que traes.

  2. Nota / añadido. Recomiendo fijarse en un detalle esclarecedor. UPyD habla constantemente de cambiar la ley electoral. Es una de sus banderas. Pues bien, el ejercicio es fijarse en qué quieren decir, qué quieren cambiar. Nada que tenga que ver con lo que plantea este manifiesto -y la pura decencia política-. Solo la quieren cambiar para tener más escaños. Con un argumento (igualdad de peso de cada voto) que no por ser justo deja de ser interesado. Las demás cosas justas -y necesarias-, como no les interesan, no las ven. O si te he visto, no me acuerdo.

    1. No me extraña nada de lo que cuentas. Ni de por qué lo cuentas.

      Añadiré, si me permites, una cosa.

      Hay que democratizar los partidos. Pero, sobre todo, las elecciones: una ley electoral que implique elección uninominal (por distritos o aéreas).

      Nada de listas: si los electores no controlan a los elegidos (sabiendo quiénes son y qué decisiones toman) los partidos seguirán secuestrando la democracia representativa.

      La única forma de “controlar” al representante es que represente a una concreta comunidad y poder votar y dejar de votar por él. Lo importante no es la proporcionalidad, sino el control de los elegidos.

      Un saludo.

      Asís

  3. Hola como ciudadano Aleman y residente en Mexico no me puedo adherir como me gustaria.
    Tengo yo tambien mi experiencia de militancia politica en el PP de Guipuzcoa, cuando no habia ni gente para hacer una lista a las elecciones autonomicas ni que decir para las municipales. Eran momentos de buena camaraderia ya que la atmosfera era infumable en las calles, pero ya estaban ahi los que yo denomino politicos profesionales, gente que dedicaba muchas horas al partido o ha estar junto a los dirijentes a recibir salarios por ayudar en las campañas, que ha estudiar o trabajar. Luego estabamos los pardillos, los que saliamos a pegar carteles, con escolta, a dejar nuestro ocio por ayudar sin pedir nada a cambio.
    Eran los tiempos de Gregorio y cia, y los tiempos de San Gil.
    Fueron tiempos politicamente duros, pero los recordare siempre con cariño. El PP vasco de hoy en dia ya no lo reconozco, perdio el alma en el camino a la “paz”. Siempre he sido de los de “mas vale honra sin barcos, que barcos sin honra” ya que de esta ultima manera al final te quedas sin honra y sin barcos.
    Bueno a lo que voy. Desde un principio los partidos tal como estan diseñados solo sirven a los politicos profesionales no a la gente que quiera servir a sus conciudadanos. Por eso creo que es necesario una reforma a fondo en el que un voto sea donde sea valga igual que otro voto y una distribucion por circuncripciones donde el que mas cercania tenga con sus electores sea el que gane y no sea cuestion de dinero ni de posibles. Tambien habria que reformar un congreso que esta limitado en tiempo, donde no se puede discutir y compartir ideas. Se deberia dejar libertad de tiempo y que con levantar la mano se pueda intervenir en la discusion. No ser un mero recinto de cuento de votos y que se retransmitan a nivel nacional por una tv ad hoc todas las sesiones.

    Son ideas que se me van ocurriendo y que llevadas a buen puerto harian un sistema mas justo. Pero siempre me queda la duda que si no tenemos un cuerpo de electores formado, con valores y con sentido critico, por mucha reforma, no conseguiremos mejora mucho mas.

    Saludos cordiales
    Alfonso Schick

    1. Disculpe por no haberle respondido antes.

      Voy con frecuencia a Bilbao. Cuando comencé a ir, me pasé por la sede del PP en Guecho porque consideraba que había que apoyar a los que entonces eran una fuerza verdaderamente perseguida.Bauticé a mi hijo Íñigo a pocos kilómetros y a pocas horas de que unas bestias asesinaran salvajemente a Miguel Ángel Blanco.

      No tenemos, desde luego, un “cuerpo de electores formado, con valores y sentido crítico”. Pero las élites intelectuales y políticas podrían haber intentado – como en otros países – crear esos hábitos saludables, difundir una cultura cívica. En España, esas élites, además de ser de bajísimo nivel, se aprovechan de un sistema perverso en vez de intentar reformarlo.

      Es más importante, desde luego, el control del representante que la proporcionalidad, porque es una ficción que una persona pueda representar a otra miles en multitud de cuestiones. Por eso, estoy de acuerdo con lo que usted dice: distritos uninominales sería lo mejor. No solo cercanía, sino posibilidad de no volver a votarle – a un concreto candidato, no al “líder supremo” – si no ha actuado de acuerdo con sus compromisos.

      Qué pena y qué vergüenza las enlatadas discusiones en el Parlamento. La ausencia de diálogo que se sustituye por discursos sucesivos.

      Ojalá el valor y esfuerzo de los que disteis la cara en el País Vasco y en otros sitios en los peores años no sea en balde.

      Un saludo.

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