¿QUÉ HIZO BIEN AZNAR?

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Mi tesis es simple.

Aznar hizo tres cosas bien: una política económica discreta, una política antiterrorista buena y una política internacional excelente.

Un política económica discreta: Ordenó las cuentas, eliminó el déficit estructural y soltó lastre con importantes privatizaciones que dinamizaron ciertas áreas económicas.

Creó confianza en la seriedad del Estado, con un suficiente cumplimiento de los criterios de convergencia para entrar en el Euro y un músculo financiero restaurado. La creación de empleo fue intensa, aunque no aprovechó para liberalizar y simplificar el mercado de trabajo, contentándose con una paz social que escenificó Javier Arenas y un nivel de paro que, aunque mínimo para España, no bajó del 7 u 8%.

La liberalización económica fue tímida. Las normas presupuestarias, su principal logro, fueron pulverizadas por el frívolo e insensato planteamiento económico de Zapatero, que decidió que el abundante dinero público era para “hacer política”. La hizo. Aún la sufrimos..

Una política antiterrorista buena. Algo tardía: el asesinato de Silvia Martínez en Santa Pola por la banda nacionalista ETA marcó el verdadero principio de una firme política antiterrorista. Las acusaciones de “negociación” son falsas: el pacto de Estella fue una miserable trampa urdida sin ningún escrúpulo por un PNV para desarmar la resistencia ante las distintas caras del nacionalismo. La escenificación de un mínimo contacto para constatar la situación era inevitable.

Fue la primera vez en democracia en la que el Estado, en vez de negociar con asesinos o impulsar una guerra sucia, decidió cumplir la ley estricta e implacablemente y derrotar al terrorismo. Frente al vil consejo de Arzallus – ¨¡que se limiten a detener comandos!”  – Aznar – como Arzallus – sabía que el terrorismo no estaba solo en los “comandos”: cortó vías de financiación y, sobre todo, de legitimación. ETA estaba derrotada antes del año 2004. Solo continuados esfuerzos de Rubalcaba y Eguiguren, en nombre de Zapatero, consiguieron revivirla como actor político, impulsando un camino que  ha llevado a los cómplices políticos de una banda terrorista a gobernar una provincia.

Una policía internacional brillante. La más brillante que se podía imaginar. La influencia internacional de España se catapultó por encima de su importancia económica y aun geoestratégica. El impopular apoyo a la Guerra de Irak (en la que, increíble que haya que repetirlo, España nunca participó) era solo una parte de una política más profunda, que buscaba convertir a España en un aliado estratégico de los Estados Unidos y Gran Bretaña, poniéndola en posición de superar los complejos que la atenazaron durante todo el siglo XX.

La inteligente posición de España en la Unión Europea, tan ciega o vilmente atacada por la oposición, cambió por vez primera el papel de España: de simpática pedigüeña, pasó a condicionar la configuración europea a sus intereses nacionales. Lo que han hecho siempre las grandes naciones europeas, como España, por vez primera en muchos años, creyó volver a ser.

Probablemente, la brillantísima política internacional de Aznar fue la mayor causa de su desgracia. Se saltó, para ello, el discutible papel del Rey Juan Carlos, demasiado implicado en amistades con su “primos” marroquíes y enredado en unas relaciones nacionales e internacionales que, aunque hayan tenido ventajas económicas para España, no han merecido la pena. Aznar concitó la antipatía de todos a los que el resurgimiento de una España fuerte, estable y con poder en la escena internacional perjudicaba. Eran muchos. Y poderosos. Nunca se lo perdonaron. Pero eso es otra historia.

¿Qué cosas malas hizo Aznar? Muchas y graves, en mi opinión. Hoy solo recordaré que condicionó el futuro del Partido Popular en Cataluña, legitimando de alguna forma el monopolio político del nacionalismo catalán, que – aparte el terrorismo – ha sido siempre más intenso, excluyente y brutal que ningún otro en España.

Pero quizá el mayor error de Aznar fue renunciar al éxito ideológico pensando que bastaba el éxito económico. No tocó los cimientos intelectuales de una sociedad profundamente estatalista. Mostró una soberbia fuera de lugar pensando que la gente no le podía quitar una razón que la historia le había dado. Demostró no saber cómo son los españoles. Quizá ya lo haya aprendido.

Hay quien considera mezquino que Aznar haga declaraciones públicas criticando la política de su partido. Quienes así piensan tienen escaso sentido de la democracia. Pero además se equivocan. El hecho de que Aznar errase en tantas cosas le da una autoridad moral para, enfrentándose a ellas, intentar restaurar la credibilidad de su Partido.

Pide que el Gobierno baje impuestos, enfrente con firmeza el desafío nacionalista y actúe con decisión por la recuperación. Es decir: que el PP sea lo que siempre debió ser. Un partido liberal conservador que crea en la libertad como camino y como meta. Y no el triste partido socialdemócrata que silencia el desconcierto de sus votantes alegando excusas que solo en grado lo distinguen de las tesis socialistas.

Aznar sabe que no volverá. Y, si lo hace, será cuando su partido se haya derrumbado y haya que empezar a rediseñar el futuro desde los escombros. Pero basta lo que ayer hizo y debe seguir haciendo: hablar. Provocar debate. No sobre él, sino sobre la forma de enfrentar la crisis económica y el brutal  disparate nacionalista.

No se trata de que calle Aznar, sino de que hablen otros muchos. En la crisis económica, política y moral más grave de nuestra historia ¿aconsejaremos silencio?

No. Hay que aclarar ideas, debatir propuestas y, de ser posible, proponer un proyecto ilusionante. Quizá hoy sea tarde. Pero mañana será más tarde.

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9 thoughts on “¿QUÉ HIZO BIEN AZNAR?

  1. Ahora ha hecho una cosa buena al hablar. Dar voz a probablemente una mayoría de los que votaron a su partido en las últimas elecciones.

    La cuestión -y lo que yo creo que intentó- no es hablar de Aznar. Eso ya es pasado. La cuestión es Rajoy.

    1. Completamente de acuerdo. Es increíbel que no todos los días las bnoticias sean copadas por los políticos y, sin embargo, no haya el más mínimo debate de ideas. NO EXISTE DEBATE EN ESPAÑA. En casi ningún nivel. Es dramático.

      Aznar, al menos, ha provocado un debate. aunque se empeñarán en ignorar sus propuestas y atacarle a él.

  2. Un análisis desapasionado (¡bravo por eso!) con el que coincido.
    Añadiría que en lo de Irak, en ese momento y circunstancias, fue coherente con lo que él mismo venía diciendo y reclamando a otros países.
    “Coherencia”, esa virtud olvidada

    1. Gracias. Aquello mostró que los españoles siguen acomplejados. Y que el más dañino adversario de la política de la derecha es su falta de convencimiento en unos valores.

      Por muchos motivos, no me gusta Aznar. Pero fue lo menos malo desde 1975. Y fue denostado por lo que en mi opinión mejor hizo.

      El comienzo de una auténtica política internacional fue abortado. De seguir existiendo, el Estado español – no hablo de España – está condenado a la ir relevancia. Saludos

  3. ¿Una política económica discreta? Ajá, claro, sí, no tuvo nada que ver con la burbuja inmobiliaria que ha traído estos lodos, ¿no?

    1. La burbuja inmobiliaria fue causada, fundamentalmente, por la política de bajos tipos de interés de la Unión Europea. Impulsar esa política porque convenía a la Administración – por mejorar las cifras macroeconómicas y porque era una fuente de enormes ingresos públicos – fue un error de TODAS las Administraciones Públicas.

      La burbuja inmobiliaria se infló con mucha más virulencia en la etapa de Zapatero. Pero, repito, no hay ninguna diferencia a ese respecto en los dos gobiernos, que impulsaron el endeudamiento barato para sostener la burbuja financiera, la inmobiliaria y la de las Administraciones Públicas.

      LA crisis ha implicado deshinchar (a medias) las dos primeras. Pero la Administración se ha negado a deshinchar sus gastos (pese al desplome de ingresos), dedicándose a exprimir y extorsionar al ciudadano, captar el crédito disponible impidiendo que vaya a proyectos empresariales, convirtiéndose en un lastre para los ciudadanos y una pesada losa. La política del Gobierno actual no esta siendo correcta en este respecto. Pero la del Gobierno Zapatero incrementando salvajemente el gasto público, incluso el estructural, en medio de la crisis fue demencial.

      Lo malo de la etapa Aznar es que, aunque hubo intención de liberalizar el suelo, la estructura de ingresos de las Administraciones Públicas, los intereses autonómicos y locales y, finalmente, el pernicioso Tribunal Constitucional lo impidió. Una liberalización del suelo habría deshinchado la burbuja, lo cual habría sido malo a corto plazo pero bueno a largo.

      Una pena que Aznar no aprovechase su mayoría absoluta, la mejora de la economía y sus propios éxitos económicos para liberalizar la economía, el mercado de trabajo y el mercado inmobiliario. Y, por supuesto, para emprender una profunda reforma, reducción y simplificación de las Administraciones Públicas en general, y del reparto competencial en particular. Ahora estaríamos infinitamente mejor. Aunque dudo de que el Gobierno de Zapatero hubiera respetado una sola de estas mejoras.

      Gracias por participar en este Blog.

      1. Asís, el “y tu más” con Zapatero sobraba. Zapatero también lo hizo mal y eso lo sabemos todos, pero es sesgado hablar de la política económica de Aznar sin mencionar que se aprovechó de una burbuja inmobiliaria para crecer y generar empleo, y eso es lo que pretendía poner de manifiesto con mi comentario. Porque, efectivamente, pudo haber reformado el mercado laboral (ya que aún generando empleo estábamos muy por detrás de una economía avanzada) y el inmobiliario, y no lo hizo.
        Gracias, en cualquier caso, por tu extensa respuesta.

      2. No pretendía ser un “y tú más”, sino una explicación. Creo que por eso se puede calificar la política de Aznar de “discreta” . Hay quienes consideran indiscutible que fue brillante. Yo no. Pero contigo discrepo en que la burbuja inmobiliaria fuera característica distintiva de su periodo.

        Al menos hizo alguna cosa (sobre todo estabilidad presupuestaria) que ayudó mucho y que, de haber sido consolidada pro el Gobierno Zapatero, nos habría preservado de muchas de las cosas que hoy sufrimos.

        Creo que discrepamos en matices. Muchas gracias, en todo caso.
        (CREO QUE ES UNA DISCUSIÓN DE INTERÉS, ASÍ QUE LA CONVIERTO EN “POST”. SALUDOS)

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